La preparación para emergencias nucleares y radiológicas no es una opción preferible, sino una necesidad. El panorama actual de riesgos, que comprende desde ciberataques hasta condiciones climáticas extremas y la inestabilidad geopolítica, es más complejo que nunca. Nuestra respuesta, sin embargo, no debe ser de alarma, sino de determinación, innovación y cooperación. La preparación y respuesta para casos de emergencia (PRCE) consiste en afianzar la confianza en las instituciones, la resiliencia en los sistemas y la seguridad en favor de las personas, antes de que llegue a producirse una emergencia.
En los dos últimos decenios, la comunidad internacional ha logrado avances notables en el desarrollo de un marco mundial de preparación y respuesta. El OIEA ha desempe?ado un papel fundamental en esa transformación. Las orientaciones, los exámenes por homólogos y los programas de capacitación del OIEA están fortaleciendo los sistemas nacionales y aportando una mayor coherencia a nivel regional y mundial. Las dos convenciones internacionales sobre pronta notificación y sobre asistencia, aprobadas tras el accidente de Chornóbil en 1986, sientan las bases jurídicas y prácticas del intercambio de información y la solicitud de ayuda entre los países durante incidentes nucleares o radiológicos. A medida que surgen nuevas amenazas y evolucionan las tecnologías, las convenciones siguen siendo pertinentes y adaptables, y ayudan a los países a coordinarse eficazmente y a actuar con seguridad.
La preparación no es tarea exclusiva de los países que tienen centrales nucleares. Como se muestra en este número del Boletín del OIEA, las naciones sin reactores en explotación también deben estar preparadas para detectar y gestionar los riesgos radiológicos. En Liberia, por ejemplo, una situación potencialmente grave relacionada con una fuente radiactiva que tuvo lugar en un gran hospital se solucionó de forma rápida y segura gracias al rápido apoyo internacional coordinado por el OIEA. Esa experiencia no solo evitó una situación potencialmente perjudicial, sino que inspiró una mayor dedicación a la PRCE a nivel nacional, que incluyó medidas para adherirse a las convenciones y reforzar las capacidades nacionales. Momentos como este nos recuerdan que la preparación salva vidas, crea importantes capacidades de respuesta y fomenta la resiliencia a largo plazo.
El OIEA está innovando. Estamos apoyando a los países a adoptar enfoques con visión de futuro, entre otras formas, mediante la realidad virtual y la inteligencia artificial al servicio de la capacitación, así como la planificación integrada de la seguridad tecnológica y la seguridad física de los reactores modulares peque?os. Esto refleja una realidad más amplia: la preparación evoluciona a medida que lo hacen la tecnología, las políticas y las expectativas del público. Además, depende de las personas. La preparación requiere de profesionales cualificados, tanto de los primeros actuantes y los gestores de emergencias como de los reguladores y los comunicadores, y de las redes que los interconectan. Por eso en el OIEA invertimos en la creación de capacidad y promovemos la participación inclusiva, en particular la intervención de los jóvenes y la colaboración intersectorial.
Ningún país puede responder aisladamente a todos los escenarios nucleares o radiológicos. La radiación no conoce fronteras. Una respuesta conjunta es una respuesta más eficaz, sea que se trate de un incidente transfronterizo, de un envío de alimentos contaminados o de una campa?a de desinformación pública. Las plataformas del OIEA como la Red de Respuesta y Asistencia y el Sistema Unificado de Intercambio de Información garantizan que se pueda solicitar y prestar ayuda con rapidez, y que los países hablen al unísono cuando cada palabra cuenta.
Como he subrayado en mis reuniones informativas ante el OIEA y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la seguridad nuclear y la preparación para casos de emergencia no son opcionales. Son compromisos no negociables que sustentan los usos pacíficos de la tecnología nuclear. Son la base de la confianza que el público deposita en nosotros y recursos que generan confianza entre las naciones.
El tema de la conferencia internacional sobre emergencias nucleares y radiológicas, que se celebrará en Riad (Arabia Saudita) en diciembre, es “Construir el futuro en un mundo cambiante”. Ese futuro incluirá nuevas tecnologías, nuevos riesgos y nuevas oportunidades. Si nos preparamos juntos, guiados por la ciencia, la solidaridad y la responsabilidad colectiva, contribuiremos a garantizar un futuro más seguro para todos.