En todo el mundo, el OIEA aplica medidas técnicas, conocidas como salvaguardias, para verificar que el material y la tecnología nucleares siguen adscritos a usos pacíficos. Esta labor también se lleva a cabo en la central nuclear de Fukushima Daiichi en el Japón. A pesar de los desafíos que plantea la aplicación de salvaguardias en el lugar de un accidente nuclear, las salvaguardias del OIEA ofrecen garantías sobre el uso pacífico del material y la tecnología nucleares. La Oficina de Salvaguardias del Japón (JSGO), que forma parte de la Autoridad de Reglamentación Nuclear de ese país, aplica las salvaguardias a nivel nacional y facilita las actividades de verificación del OIEA.
El accidente de Fukushima Daiichi
El 11 de marzo de 2011, un terremoto de magnitud 9,0 sacudió la costa de Honshu, la isla principal del Japón, y desencadenó un tsunami con olas de más de diez metros de altura. Este doble desastre provocó un accidente grave de nivel 7 en la central nuclear de Fukushima Daiichi, según la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos. De los seis reactores del emplazamiento, tres sufrieron da?os importantes, incluida la fusión parcial del núcleo, uno resultó gravemente da?ado y dos registraron da?os menores.
Antes del accidente, el régimen de salvaguardias aplicado en Fukushima había incluido inspecciones para verificar que el inventario de material nuclear de la instalación coincidía con lo declarado por el Japón al OIEA; inspecciones no anunciadas del inventario de la instalación a intervalos aleatorios, y verificaciones de la información facilitada por el Japón sobre el dise?o de la instalación. Estas actividades se habían llevado a cabo para confirmar la exactitud y la exhaustividad de las declaraciones de material nuclear realizadas por el Estado.
Inmediatamente después del accidente, las graves condiciones radiológicas y los da?os en la infraestructura del emplazamiento impidieron a los inspectores de salvaguardias del OIEA realizar su trabajo. Las cámaras de vigilancia del OIEA y los precintos aplicados al material nuclear quedaron inaccesibles. La falta de seguridad y la pérdida de la continuidad de los conocimientos adquiridos en inspecciones anteriores planteaban desafíos sin precedentes para la aplicación de las salvaguardias.
La necesidad de innovación
Tras el accidente, los inspectores del OIEA echaron manos a la obra para determinar cómo se podía reanudar la aplicación de las salvaguardias. En cuanto las condiciones lo permitieron, el OIEA retomó las actividades de verificación en las zonas accesibles, adaptó las medidas de verificación al tipo de combustible y al estado en que este se encontraba, y en los conjuntos combustibles accesibles se mantuvieron operativas las medidas de contención y vigilancia, como el uso de precintos y cámaras.
Sin embargo, se necesitaban medidas de salvaguardias innovadoras para el material nuclear al que no se podía acceder en los tres reactores que habían sufrido los da?os más graves.
“Aplicar salvaguardias en Fukushima Daiichi es complejo —se?ala Susan Pickett, Jefa de la Oficina Regional del OIEA en Tokio—. El OIEA sigue colaborando estrechamente con la JSGO en el desarrollo de enfoques novedosos y específicos para garantizar la aplicación óptima de las salvaguardias ahora y en el futuro”.
Desarrollo de tecnología para volver a verificar los materiales
A medida que se van recuperando combustible gastado y restos de combustible de los reactores da?ados, el OIEA vuelve a verificar estos materiales nucleares, sometiéndolos a actividades rutinarias de verificación. Sin embargo, el proceso de recuperación es difícil. La Compa?ía de Energía Eléctrica de Tokio (TEPCO) está ensayando un brazo robótico desarrollado en el Reino Unido que puede maniobrar dentro de las vasijas de contención primaria da?adas y recuperar restos. El brazo extensible transfiere los restos para un primer análisis a un contenedor de presión negativa sellado, donde se mantienen en condiciones de seguridad hasta que los niveles de radiactividad estén por debajo del límite preestablecido. La TEPCO ya ha recuperado dos peque?as muestras de restos de combustible utilizando un dispositivo de brazo telescópico en uno de los reactores. Aunque esta tecnología está aún en fase de desarrollo, el material nuclear que se recupere se pondrá a disposición del OIEA para su verificación.
Mientras siga habiendo material inaccesible en el emplazamiento, las cámaras exteriores del OIEA y un sistema de monitorización radiológica proporcionan garantías de que no se recupere material nuclear de las unidades da?adas sin ser declarado. El OIEA está preparado para supervisar la recuperación del material y someter este a salvaguardias una vez finalizado este proceso.
“El Japón lleva mucho tiempo cooperando satisfactoriamente con el OIEA en las actividades de verificación nuclear, como lo evidencia la labor que realizamos juntos para que las salvaguardias se apliquen en Fukushima —declara Yuko Nakagiri, Directora de la JSGO—. A medida que avance la labor de clausura del emplazamiento, seguiremos colaborando con el OIEA para garantizar la actualización continua de los métodos de salvaguardias adecuados”.
Hasta la fecha, el OIEA ha vuelto a verificar más del 87 % de los conjuntos combustibles que se encontraban en el emplazamiento durante el accidente y monitoriza el material restante, al que no se ha podido acceder desde entonces. A pesar de los desafíos sin precedentes, las salvaguardias del OIEA se han adaptado a las circunstancias excepcionales de la central nuclear de Fukushima Daiichi del Japón.